domingo, 13 de enero de 2013

Como en casa

Parece que fue ayer cuando me embarque en aquel viaje a la India que marcaria un antes y un despues. 

Ayer, año y medio despues, pisaba Bombay por segunda vez, y esta vez la sensacion en el estomago era diferente. Apenas eran las 7 de la mañana y los claxones ya sonaban en la carretera junto al aeropuerto... de camino a Colaba con otros cuantos viajeros con los que compartia taxi, reconocia los olores pisandose entre ellos -los continuos restos de basura, incienso, pescado fresco, sudor... - entrando por la ventana. Nada resultaba sorprendente como lo fue la primera vez y no podia parar de sonreir... todavia no encuentro las palabras exactas para describir esa sensacion de familiaridad y seguridad.



Lo que se ha convertido en un viaje en solitario que comenzo con dudas se ha convertido en todo un reto. Definitivamente esta vez la mirada es otra. Del mismo modo que el no-cielo de Bombay esta lleno de luz esta vez -es invierno y no llueve-, asi que por fin he podido conocer la ciudad, una gran urbe llena de energia y el mejor ejemplo de la cantidad de contradicciones de las que esta lleno este pais. He cogido los primeros rayos de sol en el barco a la Isla Elephanta y temido a los monos que tan poco me gustan despues de lo vivido hace dos veranos...




Manana, 14 de julio, dia del festival de las cometas, rumbo a Goa. 12 horas en tren de noche sin aire acondicionado en una litera con otros cuantos. (Por supuesto, y espero, no en la misma). Confio en que la brisa nocturna no me haga arrepentirme de no haberme gastado unos cuantos cientos de rupias mas (o 10 euros) en una plaza con aire acondicionado. 

  
Es posible que las playas del sur oeste de la India ni siquiera te hagan sentir que estas en este pais, pero tampoco son los cero grados de Copenhague...